El diseño de un logotipo o de marca, es sumamente importante en un negocio, pues no sólo es la primera impresión que damos a los clientes, sino que cubre algunas de las siguientes características:

  • Nos diferencia de nuestra competencia.
  • Cuando estamos orgullosos de nuestro trabajo, nos interesa dejar la marca de calidad en este.
  • Nuestros clientes asociarán mentalmente el logotipo y la identidad gráfica con la calidad de nuestros productos o servicios, lo que eventualmente permitirá que se conviertan en embajadores de nosotros.
  • Cada que un cliente recibe un documento con nuestra imagen (correctamente impresa) lo vincula inconscientemente con la satisfacción del servicio previamente recibido y se siente “en confianza” de volver a tratar con nosotros.
  • La identidad gráfica de nuestro negocio siempre está asociada con clientes frecuentes, por lo que si tenemos la expectativa de ser recurrentemente visitados por estos, ellos requieren encontrar la misma esencia de calidad una y otra vez.
  • La correcta decisión que tomemos respecto de la identidad gráfica, puede ahorrar muchos miles de pesos en el futuro, tanto por los posibles ahorros en producción, eficacia de la publicidad, como en la atracción de clientes. Un ejemplo sencillo es que negocios pequeños invierten en ocasiones mucho dinero en logotipos e imagen compleja, lo que, al reproducirse en miles de piezas (papelería, promocionales, facturas, publicidad, uniformes, etc.) incrementa los costos, aumentando la probabilidad de fracaso tanto de una campaña publicitaria como incluso de la misma empresa. En contraparte, la correcta decisión no sólo puede propiciar ahorros, sino que puede atraer nuevos clientes, diferenciarnos de la competencia y fidelizar a los ya existentes.
  • Cerca del 80% de la comunicación es visual. Menos del 20% de la comunicación (la idea que reciben nuestros clientes) es propia del mensaje verbal que les damos. Como ejemplo, si el mismo discurso nos lo da una persona con aspecto de pordiosero y otra con aspecto de ingeniero, la gran mayoría de las veces los clientes confiarán en este último (aún incluso si el discurso del pordiosero tiene mejor argumentación que el del ingeniero). Nosotros nos encargamos de ese 80% restante.
  • Los clientes tienen en más estima económica aquellos servicios que tienen mejor imagen (en un alto porcentaje). Incluso son más dispuestos a aportar costos por encima del promedio ante una mejor presentación. Un ejemplo sencillo es que normalmente pagamos más por el mismo plato de sopa cuando el restaurante tiene mejor presentación.
  • De constituirse en la imagen autorizada de una empresa o persona física, la marca, con toda seguridad tendrá un valor económico muy importante con el paso del tiempo; esto es, no importando el giro que se tenga, la imagen tendrá un valor monetario propio que puede ser capitalizable en distintas formas (¿En cuánto nos venderían el “dibujito” de Nike o Disney? En montos exorbitantes por supuesto y esto es porque no estamos comprando un “dibujito”, sino la confianza que tienen millones de clientes en el mundo en esa imagen en específico).


Así pues, me atrevo a proponer que nos cuestionemos

¿Cómo nos perciben actualmente nuestros clientes?

¿Cómo queremos que nos perciban?

¿En cuánto contribuye nuestra imagen actual a que nuestros clientes recompren?

¿Puede haber diferencia?

En Estudio D3 creemos que habrán importantes éxitos cuando existe una buena imagen.

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